Verónica Villarroel:

SOMOS UNA SOCIEDAD PREJUICIOSA,COSA QUE EN REALIDAD NO SIRVE

 

 

Entrevista a la destacada cantante lírica Verónica Villarroel

 

“La labor que llevan a cabo organizaciones como Corporación Mañana siempre es necesaria y debe ser cada vez más apoyada por todos. Hay que dar oportunidad una y otra vez, observar los avances y nuestros errores para mejorar en cuanto se refiere a abrir nuestros corazones y compasión”, afirma la destacada soprano chilena Verónica Villarroel, una de las más prestigiosas cantantes líricas del mundo.

En medio de su intensa agenda, conversa con nuestra Corporación para hablarnos de integración, de las oportunidades que requieren los más vulnerables y quienes han logrado rehabilitarse tras el consumo problemático de alcohol y drogas. Pero también nos habla con pasión de su incansable labor al frente de su Academia y de su Fundación.  Esta última, nació en el 2011 para difundir y promocionar el arte lírico en todo el país, generar fondos para becas y transformar a Chile como gran formador sudamericano de profesores y artistas líricos.

P: Las expresiones del alma, como la música, la pintura y la literatura son herramientas potentes en el camino de la rehabilitación. ¿Qué las hace tan poderosas en estos procesos?

 

En la música en particular, se ha demostrado a través de muchos estudios que en general es un método que conecta en el cerebro aspectos de sensibilidad, se accede a la belleza, genera y fortalece recuerdos, y potencia la autoestima. Son medios de expresión que a veces no tienen cabida con las palabras por sí solas. La gente descubre y/o potencia capacidades que ayudan y fortalecen a abrirse con el resto, a conectarse de maneras distintas que con la comunicación habitual. Se genera un autorreconocimiento y autovalidación de aspectos internos. La experiencia que tuvimos cuando formamos el primer coro del hogar de Cristo el año pasado, fue increíble, los jóvenes y adultos descubrieron que pueden ejecutar un sonido a través de su garganta, pueden expresar con sus voces los textos que se mezclada con la música tienen un gran impacto.

Nuestra experiencia con ellos fue maravillosa. Fueron a nuestra Academia de canto,  se vistieron con sus mejores ropas… había una preocupación de verse bien, de respetar y ser respetados y creer que a través de sus voces pueden llegar a una dimensión que ellos no sabían que tenían. Tienen buen oído, tienen el tempo, comprenden el mensaje y sobre todo lo que es trabajar en equipo, escucharse entre ellos y descubrir que el con el apoyo de este tipo de actividad puede ser más valorados.

P: ¿Qué término prefiere usar: inclusión o integración? ¿Por qué?

 

Tal vez integración, porque todo el ser humano integra una sociedad. Somos una gran familia y todos tenemos defectos y en los cuales cada uno de nosotros tiene que trabajar, abrirse y atreverse a ser parte de esta familia.

P: ¿Hemos avanzando en el camino de la integración o inclusión como sociedad? ¿Qué nos falta como país, como sociedad?

 

Se ha avanzado, pero a paso lento. Somos una sociedad prejuiciosa, cosa que en realidad no sirve. Todos como familia debemos hacer un esfuerzo de entendimiento, quienes somos, cuáles son nuestras vidas y cómo podemos proyectarlas. Si no hay ayuda o una esperanza, caeremos de nuevo en nuestras fallas o faltas como ser humano.

Que los programas de ayuda tengas más herramientas de calidad y quizás por más tiempo, que no solo se desarrollen las habilidades duras, sino que aun con mayor fuerza y cuidado en las habilidades blandas y donde se incluyan las actividades artísticas.

 

P: Generalmente, el abuso de alcohol y drogas, especialmente a temprana edad, va de la mano del abandono y la reiteración de conductas aprendidas en el seno de una familia disfuncional, violenta y carenciada. Por lo tanto ¿llegar a este núcleo para atraer a los menores con nuevas visiones y oportunidades podría contribuir a romper esta cadena?

 

Hay que tener más espacios y tiempo para que los niños se integren. Hay que mostrarles la belleza de otras cosas a las que no tienen acceso -como estilos diferentes de música, canto e instrumentos- facilitando que se puedan maravillar con esto y darles las instancias para que conozcan más, que se integren y formen parte del desarrollo de nuevas habilidades y/o el desarrollo de sus talentos. Hace años invité a un chico que tenía gusto por la ópera, y llegó al teatro, vio una obra. Luego lo invité a ver el escenario por dentro, los camarines. Este niño vivía muy precariamente, pero quedó maravillado, fue un hecho que repercutió enormemente en él y su familia. El aprendió a tocar el violín y después de unos años volvió a verme y me dijo que aquel día le dio las fuerzas para cambiar y enfocarse para surgir y así fue y con toda su familia salieron de ese entorno.

 

P: Desde su experiencia a través de su Fundación ¿los chilenos somos solidarios y conscientes de la importancia social que tiene apoyar y abrir puertas a quienes tienen menos posibilidades?

 

Falta mucho. Con mi Fundación hemos podido hacer poco aun, pero estamos en proyectos de gran importancia. Ayudamos con Hogar de Cristo, y otras entidades, hogares de ancianos, etc. Además, becamos a tres estudiantes de canto de los cuales este año los incorporamos dentro de nuestro staff de profesores. Pero en general los chilenos no tenemos un sentido de apoyo al talento, más bien una solidaridad solamente para lo más básico (vivienda, salud, alimento), pero para el resto no le hemos dado la importancia que se merece, la educación, la cultura, el deporte, rehabilitación, etc. Ahí estamos muy al debe.

 

P: ¿Qué la motivó a crear esta Fundación?

 

Primero, ayudar a los cantantes de escasos recursos o que requieren un poco más de poyo para seguir creciendo en la dirección correcta y, también, apoyar desde nuestra experiencia como artistas a los más desvalidos y necesitados, entregando la belleza del canto. Realmente, hemos visto cómo es necesario este aspecto en las vidas de muchos y cómo puede ser un elemento diferenciador de un antes y un después para cada persona.

 

P: ¿Por qué  cree que estamos liderando el ranking de los países más depresivos? ¿Un problema de prioridades, de enfoques sobre lo que nos hace felices? Sin considerar el incremento de suicidios, ¿cree que esto último también puede incidir en el aumento de adicciones?

 

Porque como país no nos damos los espacios reales para crecer como individuos y sociedad en términos de desarrollar nuestras inquietudes, habilidades, talentos. Nuestro sistema está más enfocado al TENER que al SER. Nuestro sistema de trabajo con horarios extremos, nuestro sistema de estudio totalmente desequilibrado respecto a todo lo que podemos desarrollarnos realmente y no solo a matemáticas e idioma. ¿Cómo, cuándo y dónde podemos desarrollar nuestros sueños, talentos, descubrirnos y potenciarnos?

 

P: ¿Qué podemos hacer como individuos y como sociedad para abordar con mayor éxito este tipo de problemáticas?

 

Creer en nosotros, el poder que tenemos y las ganas de desarrollarnos para ser cada día un poco mejores. Y como sociedad apreciar y apoyar más a los nuestros, aplaudir las buenas iniciativas y apoyarlas más, y dar más tiempo y lugares para SER.

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